¿Qué es la mente?

Según qué fuente consultemos podemos encontrar distintas definiciones sobre qué es la mente, no es lo mismo consultar una fuente de información científica que una fuente espiritual o religiosa.

 

La mente es un concepto difícil de definir ya que no es algo material que podamos tocar. Al lado racional lo llamamos “mente”, pero al lado emocional en muchas tradiciones religiosas se le llama “alma”. En Francia se denomina a la mente con el mismo concepto que al espíritu: «esprit«.

 

Antes de entrar en profundidad es necesario que distingamos entre mente, cerebro, cuerpo, alma, espíritu y conciencia ya que estos cinco elementos forman una red intrínseca.

 

Según algunos estudiosos y filósofos no puede existir mente sin cerebro, sin embargo contar con cerebro no es la única condición para tener mente ya que hay que tener una serie de capacidades mentales.

 

Algunas personas tienen la falsa creencia de que la mente es el cerebro, pero nada más lejos de la realidad, el cerebro es un “objeto” al que podemos hacerle una radiografía o resonancia magnética, pero la mente es algo inmaterial que no podemos someter a un estudio de imagen. Por lo tanto, la mente no es el cerebro.

 

La mente no se encuentra ubicada en un lugar fijo sino que abarca tanto la cabeza cómo el cuerpo y está conformada por diversos procesos cómo las percepciones, el pensamiento, la imaginación, la memoria, la conciencia, la introspección, creencias, razonamiento y la emoción.

 

Así pues, la mente es un continuo inmaterial de instantes cuyo objetivo es percibir y comprender los objetos.

 

Los cinco agregados budistas

Para Buda, los individuos están formados por un complejo cuerpo-mente, es decir, la persona es un compuesto de:

  • Forma: se refiere al cuerpo que habitamos y la percepción que tenemos del mismo.
  • Sentimientos o sensaciones: que experimentamos tras percibir un estímulo por medio de nuestros sentidos o la mente.
  • Percepción: se refiere a la interpretación que hacemos de los eventos, para ello usamos la memoria y las etiquetas.
  • Estados mentales: es la reacción a lo percibido y se manifiesta en forma de emociones.
  • Conciencia: en este caso se refiere a un instante de atención a lo que estamos haciendo, sintiendo, diciendo o pensando.

 

Relación mente-cuerpo

A lo largo de la historia se ha discutido en multitud de ocasiones la relación entre mente y cuerpo, existiendo actualmente un consenso respecto a que parte de la mente se encuentra tanto en el cerebro como en el cuerpo.

 

Aquellas posiciones que sin embargo defienden que mente y cuerpo se encuentran separados reciben el nombre de dualismo que se refiere a la separación del “mundo físico” del “mundo espiritual”.

 

En cualquier caso, existen evidencias de que hay una relación entre mente y cuerpo, por ejemplo en el efecto placebo donde la mente hace creer al cuerpo que está experimentando una sensación que en realidad no es real.

 

Como quiera que sea, nuestro cuerpo no es nuestra mente, pero forma parte de la mente, no en vano, nuestro cuerpo puede estar quieto y relajado y nuestra mente puede estar muy ocupada generando pensamientos. Un claro ejemplo de ello es cuando estamos dormidos.

 

En las escrituras budistas se compara el cuerpo con un hostal y a la mente con el huésped.

 

Relación mente – pensamiento

Cuando hablamos de pensamiento nos referimos a la capacidad que tenemos los seres humanos para formar representaciones de la realidad en nuestra mente. Son procesos mentales voluntarios o involuntarios y abarca tanto las capacidades reflexivas como aquellas construcciones mentales imaginativas.

 

Así pues la mente es la responsable de generar nuestros pensamientos en base a nuestras creencias, experiencias y prejuicios. Algunos estudios científicos han demostrado que a lo largo del día nuestra mente genera más de 60.000 pensamientos. Sin embargo, tenemos que aprender a no engancharnos a estos pensamientos y mucho menos identificarnos con ellos ya que nosotros no somos nuestros pensamientos.

 

Una de las muchas funciones de la mente es generar pensamientos, para ello va saltando sin orden de un recuerdo a otro, del pasado al futuro, de una vivencia a otra…

 

¿Qué es la actividad mental?

La actividad mental es la experiencia subjetiva e individual de una emoción que simultáneamente genera un sentimiento. La actividad mental está formada por instantes de conciencia que describen una corriente continua en nuestra mente. Según algunos estudiosos budistas cada instante de conciencia dura un dieciseisavo de segundo.

 

La actividad mental involucra representaciones de lo visible, sonidos, sabores, olores, texturas, sensaciones físicas pero también involucra lo propiamente mental como los pensamientos, la imaginación y los sueños.

 

Esta actividad mental continuada en el tiempo genera hábitos que a su vez generan una tendencia que nos puede llevar a ser felices o infelices.

 

Los Estados Mentales

Los estados mentales son las emociones que manifestamos cuando recibimos un estímulo ya sea externo o interno. Podemos clasificar los estados mentales en aquellos que nos resultan agradables, los neutros y los que nos resultan desagradables.

 

Las perturbaciones mentales o engaños son aquellos estados mentales que no nos dejan estar en paz con nosotros mismos. Algunos de estos estados mentales son los celos, la envidia, el odio o el apego. Estas perturbaciones son la causa principal de nuestro sufrimiento.

 

Cuando Buda nos habló de las Cuatro Nobles Verdades indicó que la vida es sufrimiento, que la causa del sufrimiento son los deseos, que se puede dejar de sufrir y nos preparó una guía para dejar de sufrir por medio del Óctuple Camino Noble que recoge una serie de principios que debemos cumplir para alcanzar la felicidad plena.

 

Muchas personas culpan de su sufrimiento a otras personas, a la sociedad, al gobiernos… pero eso es perder el control de nuestras vidas, no podemos pretender que los demás cambien, tenemos que ser nosotros mismos los que aprendamos a sobrellevar las situaciones difíciles. Nosotros y solo nosotros somos responsables de lo que nos pase, NO somos el resultado de lo que la vida depare para nosotros. Podemos cambiar lo que experimentamos externamente si cambiamos lo que experimentamos internamente, pero este es un trabajo que solo uno mismo puede hacer. Para poder cambiar nuestra realidad externa es imprescindible que nos demos cuenta y aprendamos que podemos cambiar nuestros estados mentales. Si trabajamos en ello, con el tiempo lo haremos sin darnos cuenta.

 

La mente y el plano espiritual

Diversas escuelas espirituales defienden que los seres humanos somos incapaces de diferenciar entre el sueño y la vigilia, por lo que todo lo que vivimos y percibimos está en la mente.

 

Ya hemos hablado en anteriores ocasiones sobre que la realidad es neutra y que somos nosotros con nuestras percepciones y vivencias quienes la interpretamos. Esto puedes comprobarlo de una forma muy simple, ponte unas gafas de sol y describe los colores de lo que estás viendo, ahora quítate las gafas de sol. La realidad es neutra, pero según con que filtros la veas percibirás una cosa u otra. Es por este motivo que determinados eventos son percibidos por una persona como positivos y por otros como negativos. Voy a poner un ejemplo muy burdo de ello, en un partido de futbol, cuando un equipo mete un gol, la mitad del graderío se pone muy contento y la otra mitad muy triste. Pero estas situaciones también las podemos ver en nuestra vida diaria.

 

Decir que la realidad es neutra es reconocer que todo es mente ya que cada ser experimenta la realidad en base a sus capacidades mentales, creencias, prejuicios, instintos… En el Budismo existen muchas escuelas que imparten enseñanzas, una de ellas es la escuela «Chitamatra» o «Solo mente» que como su nombre indica defiende la tesis de que todo es mente.

 

Según el budismo tenemos cinco conciencias con las que percibimos lo que pasa en el mundo, cada una de estas conciencias se corresponde con uno de nuestros cinco sentidos – conciencia visual, conciencia auditiva, conciencia olfativa, conciencia gustativa, conciencia táctil – . También contamos con una sexta conciencia, que es la mental, esta conciencia nos permite interpretar lo que percibimos con las anteriores conciencias. Las primeras seis conciencias están relacionadas con el mundo fenoménico exterior y las encontramos en la «superficie» de la mente.

 

Un ejemplo de esto es cuando ves caer agua del cielo, es tu conciencia mental quien busca (en la octava conciencia) una etiqueta para denominar que lo que está pasando se llama lluvia. Pero nuestra conciencia mental no necesita recibir constantemente información ya que también puede trabajar con los sueños, la memoria y la imaginación.
Pero también tenemos una séptima conciencia donde no se recogen los hechos externos, sino que es el plano interno, espiritual e intuitivo. Esta conciencia es la responsable del aferramiento al “yo” y también es la responsable de que diferenciemos entre “yo y los demás”.

 

Como ya vimos en el artículo “Qué es la Ecuanimidad” todos estamos atrapados en la dualidad en la que pensamos que el universo se compone de “YO” y los “OTROS” sin embargo esto no es real, ya que todo y todos estamos interconectados. Así la séptima conciencia es la que nos aporta nuestro sentido de identidad.

 

La octava conciencia o conciencia Alaya, es el almacén de todos nuestros recuerdos y experiencias, es en esta conciencia donde la sexta conciencia vendrá a buscar las etiquetas para interpretar la realidad.

 

Finalmente contamos con una novena conciencia o conciencia Amala, esta es una conciencia profunda y libre de toda impureza.

Sobre el autor

Santiago Vitola, emprendedor en serie, empresario y mentor de emprededores. Presidente y director general de N+E Business School (http://negociosyestrategia.com), presidente de FEPED (Foro de emprendedores y profesionales en las economías digitales, https://feped.org) y director general de EconomiaNews.es