La postura al meditar

¿Es importante la postura al meditar? Todavía recuerdo con mucho cariño cuando comencé a meditar, me encontraba en una etapa de mi vida con muchísimo estrés y ansiedad, con problemas económicos, laborales y encima siendo padre de dos niños pequeños. Ya he comentado en un anterior artículo que cuando el alumno está preparado aparece el maestro, y este fue mi caso.

 

La meditación me ha ayudado mucho a relajar la mente, a controlar el estrés y ha reducir la ansiedad. Desde que comencé a meditar tengo una vida más tranquila, me tomo los problemas y las alegrías con mayor ecuanimidad, por lo que en general me decepciono mucho menos. También he aprendido a no darle tantas vueltas a las cosas, he reducido la rumiación (estar continuamente pensando en un tema). En general te puedo decir que son muchos los beneficios de dedicar todos los días un rato a meditar.

 

Al principio no sabía nada sobre meditación y mucho menos sobre posturas para meditar, pero a base de practicar e informarme fui aprendiendo. Aunque no lo creas cuerpo y mente están conectados, por eso es tan importante adoptar una postura correcta a la hora de meditar. En el artículo de hoy veremos algunos consejos para aprovechar nuestros minutos de meditación al máximo.

 

En este post te quiero hablar de la importancia de la postura al meditar. Si bien es cierto que con el tiempo podemos aprender a meditar en cualquier circunstancia y lugar no debemos olvidar que nuestra postura será determinante.

 

Existen disciplinas en las que la postura es más importante como por ejemplo en el Zen y otras donde es más flexible como es el caso del Mindfulness, pero en cualquier caso, te quiero enseñar alguna de las posturas ideales para que tu meditación tenga mejores resultados.

 

La postura en la meditación

Antes de sentarme a meditar siempre me preparo para ello, primeramente bebo un poco de agua y me dejo a mano una botella por si tengo sed, también voy al baño, para evitar que me entren ganas en medio de la meditación. Otra lección importante que me ha enseñado la práctica es que hay que dejar el móvil en silencio en otra habitación, por lo que si vas a hacer una meditación guiada es mejor que uses el ordenador.

La meditación no es solo la postura, por supuesto, es un conjunto de varios factores, a saber:

  • La postura: es fundamental ya que es el reflejo exterior de nuestra actitud interior.
  • El momento: busca un momento en el que en tu casa o lugar de meditación haya silencio y nada ni nadie te interrumpa.
  • El lugar: adapta un rincón de tu casa para meditar siempre en ese lugar, procura que esté ordenado y sea agradable.
  • Las circunstancias personales: según cómo te encuentres de tranquilo o alterado, es recomendable elegir una meditación que se adapte a dicha circustancia.

 

Antes de empezar con las posturas voy a recordarte algunos consejos importantes:

 

  • Intenta meditar siempre a la misma hora y en el mismo lugar: busca un lugar tranquilo de tu casa que te ayude a encontrarte tranquilo y en paz contigo mismo, que esté limpio y ordenado.
  • Adapta la temperatura de dicho lugar para que sea agradable y no tengas ni frio ni calor.
  • Siempre busca una postura cómoda en la que no lesiones tus articulaciones. No fuerces tu cuerpo.

 

Para empezar nos vamos a centrar en la postura, si eres un principiante mi consejo es que no te compliques, prueba a meditar tumbado o sentado:

 

  1. Meditación tumbado: Seguramente sea la postura más sencilla, puedes tumbarte en una cama o en una esterilla en el suelo, pero como quiera que sea no uses cojines ni almohadas para levantar la cabeza ya que debes mantener la columna vertebral recta y erguida.
  2. Meditación sentado: Se trata de sentarte cómodamente con la espalda erguida, el mentón ligeramente metido hacia el pecho y los hombros relajados.

 

En la meditación intentamos buscar un equilibrio interno, pero este ha de venir acompañado por un equilibrio externo, por ello en muchas ocasiones nuestro cuerpo se adaptará a la quietud o intranquilidad de nuestra mente y nuestra mente en otras ocasiones se verá afectada por la incomodidad o relax de nuestro cuerpo.

 

En cualquier caso recuerda cuidar tu postura:

  • Espalda: siempre recta y erguida pero con los hombros relajados.
  • Nuca y barbilla: mete la barbilla ligeramente hacia el pecho y estira la nuca.
  • Piernas: cruzadas si estás sentado en el suelo o en ángulo de 90 grados si estás sentado en una silla.
  • Manos: en cualquier caso sobre el regazo, puedes tener una mano sobre cada pierna o bien los dedos de una mano sobre los dedos de la otra y los pulgares ligeramente conectados.
  • Pecho y hombros: pecho ligeramente abierto alejando los hombros de las orejas.
  • Boca: los labios pueden estar cerrados pero sin forzar, los dientes de arriba no entran en contacto con los de abajo y la punta de la lengua descansando cerca de los dientes superiores.
  • Ojos: en función de la meditación que estés haciendo pueden estar cerrados o mirando hacia abajo a unos dos metros de tus pies, siempre con la mirada perdida.

 

Finalmente haremos un repaso a las principales posturas para meditar:

 

Postura de meditación: la flor de loto

Si ya tienes un poco más de experiencia puedes colocarte en una postura de media flor de loto con las piernas cruzadas con los pies reposados sobre el muslo contrario, si te cuesta hacerlo no lo fuerces y coloca uno de los pies sobre el muslo contrario y el otro por debajo del muslo contrario.

 

 

Aunque no lo parezca, la flor de loto, es una postura muy exigente que puede dañar tus rodillas, tobillos o caderas, por lo que no debes forzarla. Por otra parte cuenta con grandes beneficios para la meditación ya que da paz mental y tranquilidad.

 

No debemos confundir la postura en meditación con las asanas de Yoga, por lo que no entraremos en otras posturas.

Esterillas de meditación

En cualquier caso acostumbro a extender una esterilla de meditación en el suelo y dejarme reposar sobre ella. La función de la esterilla es aislarte del frio del suelo y proporcionarte comodidad.

 

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Cojín de meditación

En mi caso personal tengo algunos problemas con las articulaciones y en la espalda, por lo que tengo “días buenos” y “días mejores”. En los días mejores hago mi práctica en el suelo sobre un cojín de meditación como estos que puedes encontrar en Amazon:

 

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Hay muchos más, lo mejor es investigar cual se adapta mejor a ti. En cualquier caso la idea de estos cojines es proporcionarte altura a tus caderas para que quede ligeramente por encima de tus piernas cruzadas.

 

Bancos de meditación

Otros días me apetece sentarme sobre un banco de meditación. Este me proporciona una postura que me permite arrodillarme sin reposar el peso de mi cuerpo sobre mis piernas (ver imagen superior). Estos bancos tienen la ventaja de que se pueden plegar y guardar sin ocupar mucho espacio.

 

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Sillas con respaldo

En otras ocasiones tengo la espalda más delicada y apuesto por una silla con respaldo para meditar, estas «sillas» me permiten meditar en una postura cómodo pero sin perder la posibilidad de usar posturas como la flor de loto.

 

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Antes de finalizar te quiero recomendar que para profundizar más sobre este tema leas algún libro al respecto, en Amazon podrás encontrar unos cuantos.

 

El ambiente para meditar

Ya hemos visto la importancia de la postura, ahora vamos a ver el ambiente, lo ideal es adaptar algún rincón de nuestra casa para meditar siempre en el mismo lugar y si puede ser siempre a la misma hora.

 

A mi me encanta que este sitio sea luminoso, pero sin que me de el sol directamente, me gusta que tenga una temperatura en la que no sienta ni frio ni calor.

 

Algunos días me gusta poner un incienso para meditar y crear una atmósfera que me relaje lo máximo posible. Procuro buscar momentos del día en que hay más silencio.

 

También creo esta atmósfera de relajación con el sonido del agua gracias a una fuente que me compré en Amazon que genera un leve sonido de cascada y que es muy agradable.

 

Como ves, no es complicado crear un ambiente ideal para meditar, además ese rinconcito lo podrás usar para leer un libro o tomar un té.

 

No seas exigente con la postura para meditar, practica la ecuanimidad y no desistas en realizar tu rutina diaria de desarrollo y crecimiento personal.

 

Si tienes alguna duda estaré encantado de resolverlas.

 

Gracias por leerme.

Sobre el autor

Santiago Vitola, emprendedor en serie, empresario y mentor de emprededores. Presidente y director general de N+E Business School (http://negociosyestrategia.com), presidente de FEPED (Foro de emprendedores y profesionales en las economías digitales, https://feped.org) y director general de EconomiaNews.es