El secreto de convertir el círculo en espiral

Hay una frase muy conocida que escuchamos muchas veces y que resulta realmente motivante, pero lo cierto es que no le hacemos mucho caso:

Para obtener RESULTADOS diferentes tenemos que hacer cosas DIFERENTES.

Si repetimos nuestros hábitos y patrones una y otra vez obtendremos todo el rato los mismos resultados. Por ello es necesario introducir pequeños cambios. Para producir estos pequeños cambios vamos a necesitar un poco de fuerza de voluntad y algo de esfuerzo.

Cuando repites una y otra vez los mismos patrones estás cerrando el círculo, lo veremos con un ejemplo:

¿Imaginas dónde va a terminar la flecha si sigues la trayectoria? Efectivamente, va a terminar donde ha empezado, pero necesitamos un golpe de energía para abrir el círculo y convertirlo en una espiral.

 

Imaginemos que decides cuidarte física y mentalmente, para ello tomas la decisión de levantarte 40 minutos antes para hacer 20 minutos de meditación y 20 minutos de ejercicio.

 

Pones el despertador 45 minutos antes de tu hora habitual el despertador suena y suena, miras la hora y te da pereza levantarte. Finalmente te vuelves a quedar dormido y te despiertas diez minutos más tarde de tu hora habitual, te entran las prisas y empiezas el día estresados.

 

Te replanteas tu objetivo, en esta ocasión decides comer más sano y no ver la televisión por las noches. Este objetivo si puedes hacerlo, esta vez cocinas unas verduras y por la noche lees un libro, pero al día siguiente tu pareja te dice que no quiere comer verduras, que le apetece un buen filete, sedes, de todas formas por un día no pasa nada, no te planteas hacer verduras para ti y un filete para tu pareja.

 

Por la noche tu pareja te propone ver vuestra serie de todas las noches, como no la puedes dejar solo/a decides acompañarle/a, ya leerás mañana…

 

Has vuelto a cerrar el círculo, has vuelto a caer en los hábitos de siempre, pero no te engañes, no es culpa de tu pareja, eres tú a quien no le apetece cambiar.

 

Para que esto no suceda y convertir el círculo en espiral hace falta un poco de energía extra que abra el círculo y no lo deje cerrar.

 

Pequeños cambios para conseguir grandes objetivos

Ya hemos visto en anteriores artículos de este blog la importancia de marcarse pequeños hitos para lograr grandes objetivos. Y todos lo sabemos y lo comprendemos, entonces, ¿por qué no lo hacemos?

 

Resulta que en el mundo occidental hemos aprendido que todo tiene que ser rápido, y nos incomodamos cuando tenemos que esperar, ¿si nos impacienta que el camarero tarde en traernos nuestra comida, cómo no va a incomodarnos esperar para lograr un gran objetivo?

 

Veremos esto con un ejemplo que será más fácil de aprender.

 

Usaremos de ejemplo a María y Lucía, que coinciden en un curso de Medicina tradicional China en Madrid. María (nombre que le sugirió su profesor de Castellano) es de origen Oriental y vino a España a trabajar, por su parte Lucía lleva toda la vida viviendo en España.

 

Resulta que en la primera clase de acupuntura les dicen que tienen que trabajar diariamente durante 3 años para dejar de ser aprendices… y aquí vienen las diferentes reacciones:

  • María (de origen Oriental) se queda sorprendida por el poco tiempo sugerido para dejar de ser aprendiz, ella lleva toda su vida practicando Reiki y solo está en el nivel 2 de cuatro niveles (3 niveles + Maestría), su maestro le dice que todavía tiene que seguir practicando para pasar al tercer nivel.
  • Lucía (de origen Occidental) no puede salir de su asombro, ella se hizo un master en Reiki y a los 3 meses ya era profesora, ¿cómo va a estar practicando 3 años a diario para dejar de ser aprendiz?

 

Pues eso es lo que nos pasa en occidente, en cuanto leemos dos libros de un tema ya queremos nuestro diploma de Experto.

 

Pero volviendo a nuestro tema principal, para que el círculo no se cierre y se abra poco a poco formando una espiral en necesario pequeños golpes de energía, o lo que es lo mismo, pequeños cambios que mantengamos en el tiempo hasta que los convirtamos en hábitos.

La estupidez

La estupidez tiene dos vertientes:

  • La primera y más fácil de corregir, cuando reconoces que necesitas un cambio y aún sabiéndolo no tienes la fuerza de voluntad para llevarlo a cambio. Hablamos de la pereza.
  • La segunda, es más complicada de corregir, consiste en no reconocer que necesitamos cambiar y por lo general culpamos a los demás de nuestra desgracia. Hablamos del Ego.

Cómo ves, en este artículo entendemos por estupidez aquellas acciones que realiza una persona pese a perjudicarle.

 

 

La estupidez no va relacionada con la inteligencia, hay personas muy inteligentes pero muy estúpidas y personas poco inteligentes pero poco estúpidas.

 

Lo normal es que en nuestros momentos de estupidez no seamos conscientes de ella, es frecuente darse cuenta con posterioridad (cuando nos damos cuenta). La mejor manera de evitar la estupidez es practicar para dejar de caer en ella. ¿Y esto cómo se practica? Tan sencillo y tan complejo como aprender a conocerse uno mismo, lo mejor para ello es meditar a diario y leer un poco cada día.

Fuerza de voluntad

Cuando el alumno está preparado aparece el maestro. Voy a empezar con un ejemplo facilón, cuando me compré mi primer coche me sorprendió la cantidad de personas que veía con mi mismo coche, pero si antes no había ni uno solo por la calle, también me pasó cuando estaba preparando mi boda, de repente, de un día para otro las calles se inundaron con carteles y anuncios de temas relacionados con bodas (banquetes, fincas, floristerías…).

 

La realidad es que esos coches y esos anuncias siempre habían estado allí, pero mi mente consciente omitía dicha información (que no mi mente inconsciente que almacenaba la información sin que yo me diese cuenta).

 

Ahora vamos a un ejemplo más relacionado con el crecimiento personal. Un día invité a mis amigos Jorge y David a cenar a casa, diez minutos antes, me llamó David que estaba con su hermano Pedro, por su puesto le invité también (donde cenan 3 cenan 4).

 

Pedro venía de pasar unas semanas en la India aprendiendo meditación y yoga, tengo que decir que por aquellos tiempos a mi todas esas historias me parecían cuentos, pero mientras nos contaba su historia paró de repente, giró la cabeza y me dijo “¿qué me quieres preguntar?”

 

Le dije que nada, me siguió insistiendo que le había llegado mi energía, que le hiciera la pregunta. Lo cierto es que si que le quería hacer una pregunta hacía rato, pero no me animaba. A partir de ese momento comencé a creer en la energía, yo estaba a su espalda, no me podía ver…

 

El caso, es que yo llevaba tiempo dándole vueltas a que mi vida necesitaba un cambio, pero estaba todavía en el fondo del pozo y no sabía por dónde empezar.

 

Después de eso, unos días después me encontré con un amigo que llevaba tiempo sin ver ni hablar, llevaba un libro en la mano que acababa de terminar de leer y me lo regaló sin más, me dijo que sentía que me lo tenía que regalar. Lo cierto es que a día de hoy es uno de los libros que me han cambiado mi vida.

 

Así fue como me introduje en el maravilloso mundo del Desarrollo y Crecimiento Personal. Como ves, cuando el alumno está preparado aparecen los maestros.

 

A partir de ese camino comencé un largo camino en el que todavía me encuentro para aprender cómo ser feliz y hacer feliz a los demás.

 

Este camino no es fácil, pero es reconfortante, me supone fuerza de voluntad y algún que otro esfuerzo adicional, pero la recompensa es enorme.

 

Así que la próxima vez que sientas que quieres un cambio en tu vida recuerda que pequeños golpes energéticos convierten el círculo en espiral.

 

Meditación

El camino más  rápido para conocerse a uno mismo, para acceder a la naturaleza de tu mente, para encontrar la claridad mental es la meditación. Al principio te puede suponer un esfuerzo encontrar esos 10 minutos al día para meditar, te resultará frustrante no conseguir acallar tu mente, pero si insistes pronto estarás haciendo 30 minutos de meditación diaria. Aunque recuerda que siempre es mejor 3 minutos de meditación que nada.

 

Aprender a meditar es más fácil de lo que parece, no tiene grandes secretos ni tampoco es un misterio. Basta con que te sientes relajado pero con la espalda recta, cierra los ojos y presta atención a tus pensamientos pero sin aferrarte a ellos, simplemente obsérvalos y déjalos pasar.

Sobre el autor

Santiago Vitola, emprendedor en serie, empresario y mentor de emprededores. Presidente y director general de N+E Business School (http://negociosyestrategia.com), presidente de FEPED (Foro de emprendedores y profesionales en las economías digitales, https://feped.org) y director general de EconomiaNews.es